BUTACA FESTIVAL - PRIMERA NOCHE

La noche fue perfecta: de fondo un telón negro y dos pantallas en cada extremo del escenario que daban la sensación de encontrarte en un verdadero teatro. Las personas empezaron a llegar, cada una con un brillo en la mirada, reconozco ese brillo, el brillo de la expectativa. El evento inició, se escucharon las palabras de los organizadores como teloneras de lo que les esperaba por presenciar al público. 

"Montería respira teatro, Montería respira paz" Estas fueron las palabras que usó Raquel para introducirnos en la mágica noche, dándonos una óptica de como este espacio era de paz por el simple hecho de que nos encontrábamos reunidos con el único propósito de disfrutar el arte, de sentir y de vivir. El show comenzó, los flashes de las cámaras hacían eco en el escenario, “Los fantasmas del silencio” fue el nombre de esta maravillosa obra y fue entregada a nosotros por los talentosos jóvenes de la Fundación Arte y Vida, quienes nos presentaron una obra envuelta en sentimientos y realidades.

La obra inició con un grupo de personas entrando al escenario: una mujer embarazada, dos hermanas, un hombre y una niña, todos ellos vestidos de blanco a excepción del último hombre que venía de negro y con una sonrisa bastante perversa, los de blanco llevaban una vela encendida consigo, cada uno. La primera escena se enfocó en las dos hermanas jugando cosas de niñas, riendo y disfrutando (Los otros personajes en escena permanecían congelados, como estatuas, esperando su turno) ellas parecían felices jugando, cerrando los ojos a los problemas y a la cruda realidad que les esperaba ahí afuera, pero al hombre de negro (Que más adelante bauticé, dentro de mi percepción de la obra, como la muerte… o la guerra) parecía no agradarle, así que, con gesticulaciones bastante notables, mostraba su desaprobación ante la felicidad de las niñas y, mediante un movimiento con sus manos, hacía que en todo el lugar se escuchara el ruido de una bala, y de otra, a lo lejos, situación que las asustaba y las hacía correr de un lado a otro. Ellas no veían a la muerte pero sentían su aroma y vivían las consecuencias de lo que ella hacía, luego los disparos dejaron de oírse a lo lejos, cada vez se acercaban más, y al final, bueno, pueden imaginarse lo que ocurrió: los disparos alcanzaron a ambas hermanas, y fallecieron. La muerte sonrío satisfecha, luego tomó la vela encendida de las hermanas y con un leve soplo la apagó, representando como sus vidas acababan de apagarse gracias a la guerra. El siguiente afectado fue el hombre, representaba a un organizador de fiestas, el cual estaba poniendo todo su empeño en una para que saliera bien, parece increíble pero a la muerte tampoco le agradó esto así que hizo su trabajo, aparecieron al fondo hombres armados y lo asesinaron. La vela de este también fue apagada. Luego, la chica, ella estaba esperando a su tío, pero este fue asesinado frente a sus ojos, y al ella ser testigo de la escena su vela también fue apagada. Por último la mujer embarazada, su hijo fue arrancado de su vientre por la muerte, quien se regocijaba ante el dolor de la madre y que, minutos después, también falleció y su vela perdió la luz. Antes de morir la mujer embarazada pronunció unas palabras; "Dicen que tierra eres y en tierra te convertirás, por una tierra matan, por una tierra humillan. ¡Por un maldito pedazo de tierra! Lo que nos hace entender que esta guerra es ocasionada por la ambición, por el deseo, por el hambre de tierras, de arrebatar lo que no les pertenecía”. Al estar todos muertos y tirados en el piso del escenario la muerte se acercó a ellos y estos se levantaron frenéticamente, sólo que ahora no se hallaban en un plano terrenal, si no en algo más allá de eso, una especie de purgatorio, de limbo, que recibe a las almas en pena porque su muerte fue repentina y estos se encuentran en negación.

– ¿Qué pasó? ¿Dónde estamos? -Repetían todos al unísono, y cada uno expresaba y contaba como recreaban la escena de sus respectivas muertes en su cabeza una y otra vez, esperando poder ver algún día a sus seres queridos nuevamente.

– Pero que estúpidos, lamentándose por algo que ya pasó, que está pasando y que va a seguir pasando –Decía la muerte.

Reflexioné con esta última frase, me hizo replantearme muchas cosas y crear algunos interrogantes ¿Realmente vale la pena el sacrificio de los muertos en la guerra? ¿Acaso tomamos alguna lección de lo que sucede? ¿Hacemos algo al respecto?

Los fantasmas del silencio deambulan sin encontrar consuelo, solos, siendo olvidados; "Fuimos condenados sin ser condenados, nosotros queríamos vivir" pero estos fantasmas del silencio también lo son del olvido, ya nadie los recuerda porque nuestros muertos son olvidados, los convertimos en algo mediático y un par de días después ni siquiera recordamos sus nombres. Cancerbero decía que no se muere quién se va, se muere el que se olvida. Finalmente lo personajes empezaron a abandonar escena coreando todos juntos "Dame el último adiós, porque solo sabe Dios si volverá. Dame el último adiós porque solo sabe Dios si volverá" Veo los rostros del público, todos han sido fuertemente conmovidos y, si soy sincera, también yo lo fui.

Gracias al Ministerio de Cultura por hacer esto posible, a la CPCC, la Alcaldía de Montería, la Fundación Cultural y Social Gestos,
y, por supuesto, a todos los que hicieron esto posible con su asistencia. ¡Recuerden que aún nos quedan dos días de festival!